lunes, 17 de marzo de 2025

Es lo que un hombre hace (18)

 

Capítulo 18: La noticia

Como se habrán podido dar cuenta poco a poco me he ido a acostumbrando a este peculiar trabajo, empecé odiándolo y queriendo renunciar, pero con el pasar del tiempo, he ido dándome cuenta de que no es tan malo como pensaba. He hecho buenos amigos con los que, debido a nuestras situaciones, he entrado mucho más en confianza. Puedo brindarles una mejor calidad a mis hijos gracias a lo que gano e incluso me sobra para ahorrar y darme ciertos lujos. Así mismo, les puedo brindar la figura materna que les hace falta y divertirme con ellos tanto como hombre como mujer.  He podido ir a lugares lujosos, viajar a otros países y probar cosas que en mi vida de hombre promedio solo soñaría con experimentar y lo mejor es que me pagan por eso. Sin embargo, a pesar de todo eso tengo miedo.

Tengo miedo de que esta vida de mujer me llegue a gustar más de lo necesario. Desde hace meses que paso más hora al día como mujer que como hombre, tener el cabello largo, dos senos colgando de mi pecho y una abertura entre mis piernas es algo ya completamente natural para mí al mismo nivel de tener un pene o barba. He empezado a disfrutar de las cosas que son catalogadas normalmente como femeninas, me gusta maquillarme, pintarme las uñas, comprar ropa, usar vestidos, faldas y tacones. En un inicio compraba ropa solo por el trabajo, pero sin darme cuenta, ahora voy cada semana a buscar prendas nuevas, aunque no las necesite. He empezado a disfrutar que la gente y en especial los hombres me miren con deseo mientras camino por la calle o mientras uso un bikini en la playa. Me gusta sentirme hermosa y deseada por ellos. No porque me agrade la idea de que se excitan por mí, sino porque me ayuda a reafirmar que tengo muy buen porte como mujer y soy auténtica.

El statu quo había cambiado de manera poco sutil y mi vida había tomado otro ritmo, prácticamente vivía dos vidas distintas, a veces esperando a ser llamada a cualquier hora para trabajar y los días que me marcaban cómo exclusivos para descansar los vivía como hombre y trataba de aprovechar lo más que podía a mis hijos, en especial a Alex para que pudiera estar con su figura masculina.

Se habían suscitado cambios extraños en mi convivencia con ellos, además que ellos crecían a cada día. Célebre el cumpleaños de mis hijas gemelas que cumplieron ya 7 años, hasta incluso invité a Nelly y la presenté como la amiga de su tía. Fue algo difícil explicarles a mis niños por qué la mejor amiga de su tía era una rubia voluptuosa y tatuada de pies a cabeza, pero ambos acordamos en explicar que trabajaba como tatuadora y se conocieron en la escuela de arte. Los niños se entristecieron un poco al ver que en ese cumpleaños no se presentó su tía Nicol, pero les expliqué que ella se sintió un poco enferma y les envío un regalo de su parte. Les había inventado a los niños que su tía Nicol tenía artritis juvenil y que de vez en cuando le dolía moverse mucho.

Seguí trabajando y viviendo mi vida ahora de manera un poco más plena y sin estarme ocultando tanto, Lupita me ayudó demasiado. Me decía que días tenía libres y que otros no, me llevaba las cuentas y hasta a veces parecía haberse convertido en una especie de asistente u organizadora.

Uno de tantos días Nelly decidió invitarme a su departamento, el cual había sufrido algunas modificaciones, ya no había tantas porquerías y posters de películas, muñequitos y otras cosas de adulto joven. Parecía más la casa de una chica algo nerd.

—¿Que rayos hiciste Nelly?

—Ah, vendí algunas de mis cosas que ya no necesitaba, ven amiga siéntate aquí conmigo.

Me senté junto a ella en el sillón y ella me rodeó con los brazos.

Esa era a otra de las cosas que habían cambiado, mi relación con Nelly había mutado de ser la de dos amigos del trabajo, a compañeros del crimen, a amigo y amiga y finalmente hasta ahora nos asentamos cómo 2 amigas bastante alocadas. Éramos esas típicas chicas de los centros comerciales que platicaban a carcajadas y chismeaban en lo oculto. La confianza que nos teníamos era tan alta que ya hasta nos compartíamos la ropa, el maquillaje, consejos sobre mujeres y hasta algunos clientes.  La verdad a mí me gustaba actuar con ella de manera mucho más femenina de lo que lo hacía en la calle o con mis clientes ya que al conocerla tan a fondo me di cuenta de que el alma de Nelly era de mujer, y podía conectar con ella a un nivel diferente. Éramos realmente como 2 chicas de veintitantos cuando estábamos juntas.

Seguíamos abrazadas y finalmente Nelly se separó de mí. Teníamos una botella de vino recién salida del refrigerador y dos copas más grandes de lo común frente a nosotras. Nelly le dio un gran sorbo a su copa y sonrió de manera tonta frente a mí, parecía emocionada.

—Nelly, ¿Por qué me llamaste y me pediste que viniera? —le pregunté recargando hacia atrás en el sillón. Cruce mi pierna y me rasque el tobillo. Ese día traía puesto un vestido rojo ligero y unos tacones bajitos. Nelly solo llevaba una sudadera rosa y pantalones de mezclilla.

—Quería contarte algo muy importante y no sabía si debía decírtelo por teléfono

—¿A quién mataste ahora? —le dije sonriendo.

—A nadie creo —dijo encogiendo de hombros.

—¿A quién le robaste dinero?

—Ay ya mensa, basta de bromas.

Nos empujamos juguetonamente.

—Bueno dime, no tengo todo el día —le dije mientras bebía mi copa con lentitud.

—Voy a casarme.

Me atraganté con mi bebida y casi mancho la alfombra.

—¿Tú, la experta en gramática y filosofía del siglo diecinueve?

Nelly soltó una carcajada y dijo:

—Pues que tiene, todas tenemos nuestro corazoncito.

—Claramente estás enamorada ¿verdad?

Ella solo asintió con las mejillas sonrosadas.

—¿Y quién es la desafortunada? —le pregunté más calmada.

—Yo —dijo riendo.

—¿Cómo que tú? —dije desconcertada.

—Pues mira Nicol, yo… me voy a casar con un chico.

—¿Y quién es? —dije con tacto.

—Es un amigo que conocí en una librería.

—Ah, típico la biblioteca.

—Por supuesto Nicol, burlarte lo hace menos difícil.

—Lo siento…

—No te preocupes, bueno él trabajaba ahí, era una librería cafetería ya sabes, y pues lo conocí y era muy amable y lindo y un día me invitó a salir y pues una cosa llevó a la otra y ahora nos casamos.

—Que buen resumen.

—Si, un resumen de mi vida amorosa con los chicos.

—Ah, entonces bueno creo que si eres una chica tiene sentido que quieras estar con un muchacho.

—Que simplista eres amiga —dijo Nelly con toda la energía de Neil— me casaré con el porque lo amo, no porque sea una mujer y solo me gusten los chicos o algo así, no sé si te diste cuenta amiga, pero soy completamente bisexual.

—Pues la verdad no se me había ocurrido, creí que como me dijiste que te gustaba ser mujer y tienes este trabajo pues solo te gustaban los hombres —dije de manera atontada dándole un sorbo al vino.

—¿No te acuerdas que te dije que me cogía a morras que me debían dinero de drogas?

—Ah si… te pasabas de lanza antes Nelly.

—Si, pero luego conocí el budismo y cambié mi vida.

—Y nos convertimos en las mejores zorritas de la ciudad —dije y ambas nos carcajeamos.

—Ay como eres de encajosa mija… No, es solo que desde siempre me gustaron las chicas, pero tenía miedo de probar con los hombres hasta que obtuve este empleo y pues descubrí en realidad quien soy.

Acaricie el hombro de Nelly.

—¿Y no te acuerdas también aquella noche en la que nos consolamos? —dijo Nelly con una voz temerosa.

—Emm… pensé que no hablaríamos sobre ello Nelly, no me avergüenza, pero…

—A mí tampoco Nicol, no lo mencionaba para no hacernos sentir incómodas.

—No, nada incomodo fue algo bonito y me gustó — tartamudee.

—A mí también me gusto… mucho —dijo Nelly haciendo una voz aún más seductora de la que ya tenía.

Ambas nos acercamos y nos abrazamos un poquito, chocamos nuestras frentes y nuestros labios se quedaron muy cerca.

Comencé a respirar con dificultad, sentía como si empezará a tener un ataque de pánico.

—Nelly yo… El otro día estaba como hombre y últimamente he pensado que las mujeres me han dejado de gustar y yo…

Nelly me miró directo a mis ojos llorosos.

—Dime amor.

—Yo… yo empecé a ver videos y no me hacían nada y luego llamé a una chica del Aphrodite y yo… tengo miedo.

—¿Que te da miedo Nicol?

—De que me estén dejando de gustar las mujeres.

—Oh eso, no… yo no creo que no te gusten las mujeres, es más creo que te gustan demasiado, te gustan tanto que ya te acostumbraste a ver a una desnuda todos los días para ti, te gusta ser niña.

—Tal vez sea eso, no lo sé.

—Aunque esté comprometida tu siempre serás mi mejor amiga, mi amada mejor amiga, tan linda, sensual… y putita —susurró Nelly en mi oído.

Nuestros labios se unieron en un tierno y emotivo beso, dos chicas besándose en un sillón y nada más. Seguíamos entrelazadas y nuestro pecho chocó uno contra otro.


 

—Te quiero mucho Nelly.

—Y yo a ti Nicol, te amo.

Le ayudé a subir su sudadera rosa y me encontré con que solamente llevaba eso puesto encima, me recibieron sus blancos y grandes pechos de pezones rosados. Invitantes y hermosos. Por primera vez pude observar sus tatuajes con detenimiento, tenía muchos símbolos, lágrima, cruces, corazones con alambres de púas y caras extrañas. Pero ver todo su torso tapizado de dibujos hermosos y bizarros a la vez para luego mirar a su tierna y bella cara me hacía sentir llena de felicidad.

Nelly se percató de mis sentimientos y se sonrojó, pero no de pena sino de lujuria. Trato de meter su mano por debajo de mi vestido y lo subió con cuidado por encima de mi pierna, palpó mi panty y con sus nudillos tocó un poco de mi sexo.

Le sonreí y la anime a seguir.

—Te quiero coger bebé.

—Hay que hacerlo —dije en un tono burlón.

Ambas nos despojamos de todas nuestras ropas, y nos fuimos a la habitación de Nelly, tenía su cama bien limpia y tendida. Ambas ya estábamos desnudas por completo y nos tomamos de la mano. Me senté con ligereza en su cama y ella se sentó en mis piernas, mi corazón iba a mil por hora.

—Mmm ya ves, si te gustan las mujeres solo que te gustan más el sexo cuando eres mujer, toqué tu clítoris hace rato y lo sentí bastante duro y por lo que veo ya estás bastante mojada.

No me había percatado, pero era cierto, hasta incluso había dejado una pequeña mancha de humedad en la cama.

—Oops lo siento —dije.

—Ya tenía que lavar la colcha de todos modos —dijo Nelly resignada.

Tenía a Nelly para mi sólita y ella se veía bastante dispuesta a entregarse a mí, así que decidí aprovechar lo que la vida me regalaba y gozar lo más que pudiera con ella. Su pubis estaba totalmente depilado e incluso ahí también tenía un tatuaje de letras en inglés que decía algo así como “poner adentro” o algo así.

Nuestras vaginas coincidían y ella comenzó a cabalgarme haciendo que nuestros clítoris y labios chocaran levemente, pero la sutilidad del sexo como mujer era la mejor parte ya que esos movimientos tan ligeros nos hacían sentir a las dos maravillas. Nelly me tomó del cuello y cerró los ojos, estaba entrando en el éxtasis. Lamí sus pezones y jugué con sus grandes tetas perdiéndome en la lujuria de su cuerpo.

Pasado un rato estábamos entrelazadas como serpientes, envueltas en un beso mortal.

Nuestras rodillas chocaban con nuestras vaginas y nos frotábamos por placer propio, parecía casi una competencia de quién era la que más rico sentía. Nelly me hablaba sucio al oído, pronunciaba la palabra mierda de vez en cuando, joder un par de veces, gemidos y mi nombre seguidos de te amo, te quiero o sigue así. Etc.

Ella se apartó de mi un poco después de haber tenido su segundo orgasmo y me vio con una mueca en la cara.

—Nicol, te tengo envidia.

—¿Por qué lo dices? —pregunté extrañada.

—Eres mucho más hermosa que yo, en mi caso solo me parezco a mí mismo como hombre y no me pude deshacer de estos estúpidos tatuajes.

—Nelly, tú eres la chica más hermosa que conozco, la más lista y mi mejor amiga.

—Ay Nicol, me vas a hacer llorar…

—En verdad eres muy especial, cada quien es diferente y tiene cosas que la otra no.

Ya no dijo nada y me calló a besos, los cuales lentamente bajaron hasta mi vientre y luego a mi sexo, comenzó a lamer de manera profesional mi vagina, pasando su lengua de la manera más deliciosa por todo mi ser. Haciendo que en cuestión de minutos logrará alcanzar varios orgasmos demoledores, uno tras otro.

—¿Nicol, alguna vez has tenido un Squirt?

Sabía lo que era por el porno, pero en realidad nunca me había pasado ni por aquí la idea de que yo también podía tener uno.

—No, nunca lo he hecho.

Solo pude ver cómo Nelly transformó maliciosamente su cara y me abrió las piernas de par en par.

—No, por favor no.

—Oh si, y te va a gustar bebé.

Metió varios de sus dedos dentro de mí y comenzó a moverlos de manera muy violenta, y tocando mi clítoris de la misma forma tan fuerte.

—Solo relájate, sentirás como si tuvieras que hacer pipí, déjalo salir sin miedo.

—No, espera se siente muy feo por favor, para.

Pero si darme cuenta esa sensación de orinar apareció, y no pude controlarme. Solté un chorro trasparente muy parecido al agua, que salió de dentro de mi vulva, no muy fuerte, pero si lo suficiente como para empapar la mano de mi amiga.

—Eso, lo lograste hermosa.

No pude más que maldecir y recostarme en la cama totalmente rendida.

Nelly se acostó junto a mí lamiendo sus dedos como si se tratara de un manjar y me dijo:

—Por cierto, me caso en un mes.

Me besó la mejilla y se tumbó a mi lado. Ambas caímos dormidas hasta el anochecer.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario