sábado, 15 de marzo de 2025

Es lo que un hombre hace (17)

 Capítulo 17: You are not there

Justo a la mañana siguiente los niños fueron recogidos por Lupita la cual se ofreció para cuidarlos, yo tenía muchas ganas de tomar un descanso ya que había trabajado demasiado las últimas semanas y ayer fue de verdad un día agotador, así que en cuanto se fueron los niños me tomé la pastilla y regresé a mi forma normal.

Pedí comida a domicilio para desayunar y me pasé la tarde viendo la televisión y bebiendo cerveza y whiskey, la verdad que me preocupaba volverme aficionado al alcohol, pero a quién demonios quería engañar no había probado gota de alcohol desde hace semanas. El estar desparramado en mi sillón me puso a pensar.

Cómo ya había mencionado, el tener sexo con hombres se convirtió en rutina y ya no me molestaba, pero tampoco me gustaba. Pero tenía que llegar el maldito señor Black y hacerme sentir placer de verdad y no de manera fingida como cualquier otro día. Volver a hacerme sentir como en el striptease que hice con Nelly y recordarme el maldito gusto que adquirí por la ropa de mujer y las cosas femeninas. Hacerme tomar su semen y disfrutarlo de cierta manera y tratarme como mujer no solo en la cama sino enfrente de muchas personas. Me estaba perdiendo a mí mismo en toda esta basura. Pero aún había escapatoria, recordar mi hombría, si eso es la respuesta.

Me bajé los pantalones y tomé mi nueva laptop que me regaló muy amablemente el señor Black. Me metí a Xvideos y puse el primer video que me llamo la atención. Era una chica mexicana con lencería roja que se estaba masturbando en su cama con un montón de peluches.

 

 


 

 Me empecé a acariciar el pene. 2, 5, 10 minutos y no se me paraba, debía de estar poco concentrado. Así que me comencé a acariciar más duro pero aún nada, luego me baje el prepucio y me estimule el glande directamente. Se sentía muy fuerte pero no lograba conseguir una erección. Vale, tal vez otro vídeo, no esté no, tampoco, este, este siempre fue mi favorito. Era un vídeo donde salía una actriz llamada Kendra Lust en una chamarra de mezclilla y se la cogía un cabrón horrible. Igual hasta la mitad del vídeo no se me paraba, le puse más atención al vídeo y ya no era igual de interesante como me solía parecer, era como cuando una vez intenté ver porno gay y no me hacía sentir nada en particular. No era pinches posibles. Intenté porno lésbico, pero me parecía demasiado exagerado o el cuerpo de las chicas era muy familiar, veía esas mismas formas y partes anatómicas todos los días en mi espejo. Intenté de todo tipo y variedad, pero ningún video con una mujer me hacía sentir nada. Empecé a ver de transexuales y solo pude conseguir una muy pequeña erección, y me empecé a desesperar. Y en cuanto salió un vídeo ligeramente gay empecé a reaccionar, mi erección se hizo más fuerte y comencé a sentir excitación. Mierda. Puse un vídeo de un cabrón musculoso masturbándose en la playa y ese si me pareció interesante, llevaba ya casi una hora viendo porno y hasta ahora había empezado a tener el pene duro de verdad. Me vine muy rápido y la pantalla se fue a negro, pude ver mi mirada perdida y cansada. Me di asco.

Pero eso no podía ser verdad, no podía ya no sentir cosas por las mujeres tenía que comprobarlo. Pasaron algunas horas y mis hijos se fueron a dormir, tenía el día libre y no me tenía que presentar en el Aphrodite.

Tomé mi teléfono y le llamé a Alfonso.

—¿Hey que pasa tronco?

—¿Que?

—¿Que qué ocupas Pedro, hoy me toca llevarte?

—No, necesito preguntarte algo.

—¿Qué?

—¿Conoces a alguna chica del Aphrodite que sea chica de verdad y no use la pastilla x?

—¿Si algunas por?

—Ah, bueno me preguntaba si me podrías pasar sus contactos es que quería pedir una chica para un cliente mío y la pidió que no fuera X-Change.

—Ah, simón wey te voy a pasar el de la Karen está rica y no es mamona.

—Ah ok gracias, nos vemos luego wey.

—Hey, ta’ bien.

Colgó y unos segundos después me llegó un mensaje suyo en el que me daba un contacto.

Para resumirlo contacte a la chica, se veía linda era rubia y con buen pecho. Nos quedamos de ver en un motel que conocía y me conocían también.

Al anochecer y llegar a la habitación tuve que esperarla un rato. Cuando llegó hablé un poco con ella y le expliqué mi situación.

—¿Entonces no era para un cliente y querías nomás contratar a una chica?

—Si mira es que me he sentido algo solo últimamente y quería pasar algo de rato con una mujer de verdad, ya sabes en lugar de tantos hombres.

Se me quedó viendo y solo se encogió de hombros.

No quiero ser descriptivo con lo que hicimos porque siento que le faltaría al respeto a mi esposa fallecida, pero ella trato durante un buen rato de estimularme y era lo mismo que con el porno, nada.

—Wey que pedo no se te para.

—Lo sé es que no puedo excitarme con chicas, llevo mucho cogiendo solo con hombres, pero en verdad creo que esto puede funcionar.

Me miró con algo de asco o una mirada muy extraña y me siguió tratando de estimular. Me besó en la boca, se desnudó, me puso las tetas en la cara, pero yo solo me sentía muy incómodo. Después de casi cuarenta minutos y un muy fallido oral ella se dio por vencida.

—No sé cuál sea tu pinche pedo si eres impotente o si eres joto, pero ya me cansaste.

La chica no dijo nada más y recogió sus cosas, prácticamente le rogué para que no se fuera, pero no logré nada con mi forma tan patética de actuar, ella se había marchado ya y solo podía sentirme muy miserable. Ya no me hacían nada las mujeres.

Me levanté del suelo, recogí lo poquito de dignidad que me quedaba y miré al cielo con determinación y pensé “un hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer”.

Aproveche que estaba en el hotel para trabajar ese día y llamarle a algunos clientes diciéndoles que estaba disponible. Regresé a casa entre feliz y derrotado y esperé a que fuera un nuevo día. Al final me sentí más aliviado que preocupado.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario