Capítulo 17: You are not there
Justo
a la mañana siguiente los niños fueron recogidos por Lupita la cual se ofreció
para cuidarlos, yo tenía muchas ganas de tomar un descanso ya que había
trabajado demasiado las últimas semanas y ayer fue de verdad un día agotador,
así que en cuanto se fueron los niños me tomé la pastilla y regresé a mi forma
normal.
Pedí
comida a domicilio para desayunar y me pasé la tarde viendo la televisión y
bebiendo cerveza y whiskey, la verdad que me preocupaba volverme aficionado al
alcohol, pero a quién demonios quería engañar no había probado gota de alcohol
desde hace semanas. El estar desparramado en mi sillón me puso a pensar.
Cómo
ya había mencionado, el tener sexo con hombres se convirtió en rutina y ya no
me molestaba, pero tampoco me gustaba. Pero tenía que llegar el maldito señor
Black y hacerme sentir placer de verdad y no de manera fingida como cualquier
otro día. Volver a hacerme sentir como en el striptease que hice con Nelly y
recordarme el maldito gusto que adquirí por la ropa de mujer y las cosas
femeninas. Hacerme tomar su semen y disfrutarlo de cierta manera y tratarme
como mujer no solo en la cama sino enfrente de muchas personas. Me estaba
perdiendo a mí mismo en toda esta basura. Pero aún había escapatoria, recordar
mi hombría, si eso es la respuesta.
Me
bajé los pantalones y tomé mi nueva laptop que me regaló muy amablemente el
señor Black. Me metí a Xvideos y puse el primer video que me llamo la atención.
Era una chica mexicana con lencería roja que se estaba masturbando en su cama
con un montón de peluches.

Me empecé a acariciar el pene. 2, 5, 10
minutos y no se me paraba, debía de estar poco concentrado. Así que me comencé
a acariciar más duro pero aún nada, luego me baje el prepucio y me estimule el
glande directamente. Se sentía muy fuerte pero no lograba conseguir una
erección. Vale, tal vez otro vídeo, no esté no, tampoco, este, este siempre fue
mi favorito. Era un vídeo donde salía una actriz llamada Kendra Lust en una
chamarra de mezclilla y se la cogía un cabrón horrible. Igual hasta la mitad
del vídeo no se me paraba, le puse más atención al vídeo y ya no era igual de
interesante como me solía parecer, era como cuando una vez intenté ver porno
gay y no me hacía sentir nada en particular. No era pinches posibles. Intenté
porno lésbico, pero me parecía demasiado exagerado o el cuerpo de las chicas
era muy familiar, veía esas mismas formas y partes anatómicas todos los días en
mi espejo. Intenté de todo tipo y variedad, pero ningún video con una mujer me
hacía sentir nada. Empecé a ver de transexuales y solo pude conseguir una muy
pequeña erección, y me empecé a desesperar. Y en cuanto salió un vídeo
ligeramente gay empecé a reaccionar, mi erección se hizo más fuerte y comencé a
sentir excitación. Mierda. Puse un vídeo de un cabrón musculoso masturbándose
en la playa y ese si me pareció interesante, llevaba ya casi una hora viendo
porno y hasta ahora había empezado a tener el pene duro de verdad. Me vine muy
rápido y la pantalla se fue a negro, pude ver mi mirada perdida y cansada. Me
di asco.
Pero eso no podía ser verdad, no podía ya no sentir cosas por las mujeres
tenía que comprobarlo. Pasaron algunas horas y mis hijos se fueron a dormir,
tenía el día libre y no me tenía que presentar en el Aphrodite.
Tomé mi teléfono y le llamé a Alfonso.
—¿Hey que pasa tronco?
—¿Que?
—¿Que qué ocupas Pedro, hoy me toca llevarte?
—No, necesito preguntarte algo.
—¿Qué?
—¿Conoces a alguna chica del Aphrodite que sea chica de verdad y no use
la pastilla x?
—¿Si algunas por?
—Ah, bueno me preguntaba si me podrías pasar sus contactos es que quería
pedir una chica para un cliente mío y la pidió que no fuera X-Change.
—Ah, simón wey te voy a pasar el de la Karen está rica y no es mamona.
—Ah ok gracias, nos vemos luego wey.
—Hey, ta’ bien.
Colgó y unos segundos después me llegó un mensaje suyo en el que me daba
un contacto.
Para resumirlo contacte a la chica, se veía linda era rubia y con buen
pecho. Nos quedamos de ver en un motel que conocía y me conocían también.
Al anochecer y llegar a la habitación tuve que esperarla un rato. Cuando
llegó hablé un poco con ella y le expliqué mi situación.
—¿Entonces no era para un cliente y querías nomás contratar a una chica?
—Si mira es que me he sentido algo solo últimamente y quería pasar algo
de rato con una mujer de verdad, ya sabes en lugar de tantos hombres.
Se me quedó viendo y solo se encogió de hombros.
No
quiero ser descriptivo con lo que hicimos porque siento que le faltaría al
respeto a mi esposa fallecida, pero ella trato durante un buen rato de
estimularme y era lo mismo que con el porno, nada.
—Wey que pedo no se te para.
—Lo
sé es que no puedo excitarme con chicas, llevo mucho cogiendo solo con hombres,
pero en verdad creo que esto puede funcionar.
Me
miró con algo de asco o una mirada muy extraña y me siguió tratando de
estimular. Me besó en la boca, se desnudó, me puso las tetas en la cara, pero
yo solo me sentía muy incómodo. Después de casi cuarenta minutos y un muy
fallido oral ella se dio por vencida.
—No
sé cuál sea tu pinche pedo si eres impotente o si eres joto, pero ya me
cansaste.
La
chica no dijo nada más y recogió sus cosas, prácticamente le rogué para que no
se fuera, pero no logré nada con mi forma tan patética de actuar, ella se había
marchado ya y solo podía sentirme muy miserable. Ya no me hacían nada las
mujeres.
Me levanté del suelo, recogí lo
poquito de dignidad que me quedaba y miré al cielo con determinación y pensé
“un hombre tiene que hacer lo que tiene que hacer”.
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