Capítulo
12: Adecuación
En todo ese tiempo había logrado
mantener mi verdadero trabajo en secreto. Para mis hijos y conocidos yo solo
era un simple hombre de negocios que se la vivía trabajando en la oficina, pero
debido a los nuevos horarios en los que tenía que trabajar a veces más de 48
horas fuera de casa, tuve que inventarme un millón de excusas para mi suegra
Lupita, a la cual le daba también mucho dinero por ayudarme con los niños. Le
inventaba que me tenía que ir de viajes de negocios, irme a otra ciudad a
resolver un problema informático, juntas de emergencia a las 3 de la mañana y
que estaba ascendiendo de puesto en la empresa, además de haberme convertido en
accionista, todo eso justificaba la gran cantidad de dinero de la que ahora
disponía.
Mis cuentas habían quedado saldadas,
pagaba todo en efectivo y mis tarjetas de crédito habían mejorado a ser de
platino, por lo que disponía de grandes sumas de dinero. Con lo que le robé al
señor Urrutia me compré mi nuevo teléfono, un iPhone 13, vendí mi antiguo coche
y me compré otro carro del año, incluso le pude pagar la renta a Lupita cerca
de mi casa, ganaba en un solo día suficiente como para comer 5 días muy bien
por lo que siempre teníamos la nevera bien abastecida, le pagaba a la niñera
cuando Lupita no podía y metí a mis hijos a escuela de paga en cuanto se
terminó su curso.
Estaba muy cómodo con mi estado
financiero, y en realidad también comencé a invertir dinero de verdad en
acciones y algunas empresas, solo para darle algunos resultados convincentes a
Lupita, pero ella no sabría distinguir la diferencia.
Pude comprar herramientas del
gimnasio y me empecé a poner en forma, comencé a desarrollar musculatura, y
esos mismos cambios se podían ver en Nicol, sus brazos estaban más fuertes y
sus nalgas parecían realmente a las de una chica de gimnasio, para empezar, ya
era hermosa de por sí, pero había mejorado aún más. Incluso hubo chicas del
Aphrodite que me preguntaban si me había operado o algo.
Comencé a conocer un poco los
patrones de los clientes y a mis preferidos los contrataba de mi lado, aunque
les sugería que de vez en cuando también me contrataran con papi para que no
sospechara nada, entonces ganaba aún más dinero por ser trato directo conmigo.
Pero en realidad dudo que él se diera cuenta, ya que tenía una cantidad tan
inmensa de clientes que no se daría cuenta si algunos dejaban de frecuentar
tanto mis servicios.
Me había acostumbrado ya al trato
con los hombres, en realidad era bastante sencillo. Yo tenía una especie de súper
poder para reconocer patrones de conducta, ya que las cosas que funcionaban en
mi trato hacia ellos las mejoraba y las que no las desechaba, era como cuando
aprendí a comportarme como colegiala sexi para el profesor Martín, pero en
realidad aquí aprendía a comportarme como mujer en general.
Y lo peor es que siento que me
acostumbré a tener sexo como mujer, no me malinterpreten, no me gusta para nada,
es más lo veo como algo aburrido y rutinario ya. ¡¡¡No me gusta!!!
Pero de igual forma me parte el
corazón el saber que le estoy mintiendo a mis hijos, un día que fui a recoger a
mis hijos a su nueva escuela encontré a mi hijo hablando con un nuevo amiguito
suyo, mi hijo no paraba de presumir a su padre y decir que era un hombre muy
fuerte y listo que trabajaba mucho en computadoras. No me puedo imaginar la
decepción que se llevaría al saber que me gano la vida moviendo el culo enfrente
de hombres y chupando penes.
Así mismo tuve que ser más precavido
con la ropa, a este punto tengo más vestidos y tangas que camisas y corbatas,
por lo que se me es más complicado ocultarlas. Un día yo despertaba y encontré
a mi hija más chica jugando con uno de mis sostenes, se lo quité de inmediato y
me di cuenta de que lo había encontrado en el cesto de la ropa sucia. Le dije
que era ropa de su madre que aún guardaba y que le callo refresco encima, y
felizmente aún es lo suficientemente pequeña como para creerlo. También otro
día que pedí un vestido de lentejuelas en línea, mi hijo lo abrió pensando que
era un regalo, cuando lo descubrí le dije que en la paquetería debieron de
haberse equivocado e hice todo el teatro de llamar a la paquetería y actuar
como enojado porque no querían devolverme el dinero. Mi hijo ni siquiera duro
cinco minutos conmigo en cuento comencé con eso. Y me alivia porque ese vestido
en realidad es muy bonito…
Me detuve un segundo, yo pensando
que un vestido “para mí” era bonito, nunca me había pegado tan duro la
realidad. Subí a mi habitación y revisé mi armario. Y me quedé impresionado con
la cantidad de prendas femeninas que ahora tenía, parecía un armario de
cualquier mujer de verdad a excepción de los disfraces sexis. Había una
hecatombe de tangas y blusas en mis cajones y aún peor mi mesita de maquillaje
estaba llena de productos. Hasta incluso mi botiquín del baño solo tenía
productos de higiene femeninos, hasta panti protectores, ya que el constante
flujo que me salía manchaba todos mis pantis, ese fue un regalo de Nelly.
Me senté en silencio en la cama y
revisé todas mis nuevas cosas, tomé conciencia de mi cambio por primera vez,
había comprado vestidos que me gustaban de verdad, tangas con corazoncitos
rosas que me parecían preciosas, productos de maquillaje demasiado caros y
demás baratijas súper femeninas. Y todo aquello me encantaba demasiado, los
colores, texturas y lo que me hacían sentir. Había obtenido gusto por lo todo
lo que era femenino, en mi celular tenía el buscador de YouTube lleno de
tutoriales de cosas de mujer y muchos de esos videos los tenía en favoritos y
hasta había comentado con una cuenta de Nicol. Me desprecie demasiado.
Les había agarrado gusto a las cosas
de mujer. Solo pude guardar todo en silencio y bajar por un trago de whiskey
resignado.
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