jueves, 27 de febrero de 2025

Es lo que un hombre hace (9)

 

Capítulo 9: Strip Póker

—Chicos, tengo una idea —dijo Alfredito — ¿Qué tal si nos divertimos?

Al parecer yo era el más sobrio de todos, pero aun así me sentía muy borracho.

Todas bebimos más y comenzamos a jugar típicos juegos de ebrios, dominó y caballitos, pero estábamos demasiado pedas. Por lo que nos recostamos y decidimos jugar algo que tuviera que ver con hablar y no con beber, como yo nunca. Dónde comenzamos a preguntar cosas normales sobre trabajo u opiniones de ciertos temas, pero nuestros cuerpos femeninos nos jugaron una mala pasada porque pronto el juego se retorció a algo sexual. Comenzamos a decir sobre cuando fue nuestro primer beso, con cuántas mujeres estuvimos, si habíamos tenido sexo en algún lugar raro, etc. Pero de igual manera esas preguntas quedaron cortas y recurrimos a preguntas sobre nuestra vida sexual como mujeres, claro sin demostrar nuestras identidades verdaderas a nuestros nuevos amigos. sí nos había tocado la regla, nuestro primer cliente, el que más nos gustó, el que menos, anécdotas chistosas y demás. Quedamos algo cansados, pero se les notaba inquietas, como si quisieran seguir platicando, se reían como chicas tontas y nos aventábamos con poca fuerza. En verdad parecía una reunión de muchachos jóvenes y me lamenté. Cocinamos unos burritos de microondas y unas hamburguesas congeladas para cenar, y la borrachera se nos pasó un poco. Clara encontró un mazo de cartas y nos pusimos a jugar, a media sesión del póker nos estábamos quedando algo dormidos, hasta que Saúl dijo:

—Chicos, qué tal si jugamos, pero Strip Póker.

—¿Qué es eso? —Pregunte.

—Que cada vez que pierdas una mano pierdes una prenda, ¿entiendes?

—Ah ya entiendo, vale —no pensaba con claridad y a todo decía que sí, porque todas me presionaban.

Seguimos jugando y bebiendo más, me pare unas dos o tres veces a orinar.

El primero en perder una prenda fue Nelly, quien se quitó ambos calcetines.

Así seguimos hasta que a todos solo nos quedaba la playera y la ropa interior, al amigo de Saúl solo le quedaba su camisa interior y calzones.

Y por culpa de una mala mano tuve que deshacerme de una de las dos prendas que me quedaban, así que me quite la camisa, exponiendo mi torso desnudo, como pude me tape con los brazos.

—Vamos morra, no te sientas mal por mostrarte, ya te vi casi todo —dijo Nelly.

—No es lo mismo Nelly, somos demasiados, y estos dos no me han visto, me da pena.

—No mames, están bien pedos, ni saben qué onda.

Mire a los dos chicos y se caían de borrachos.

Parece ser que Nelly en la siguiente mano se dejó ganar, así que él también se quitó la playera, exponiendo sus grandes senos y múltiples tatuajes, Daphne se le quedó viendo. Con esa mirada de chica colegiala que ahora tenía, dentro de sí mismo aún estaba un impresionable chico de 21 años, y el muy bastardo se estaba tocando la vagina según él disimuladamente, pero todos lo veíamos.

Después de unos minutos ya solo había 3 “chicas” con sostén puesto y ninguna con los pantis, aunque no nos podíamos ver la zona intima porque la mesa nos tapaba. Yo estaba muy ebria y no sabía muy bien lo que hacía. La única prenda que me quedaba era un calcetín, y si lo perdía perdería el juego.

Más minutos pasaron, tuve una buena mano y gané algo de dinero.

Pero Daphne y Clara ya no parecían interesadas en el juego y se comenzaron a besar, a pesar de la mirada incrédula de los muchachos invitados.

La ebriedad les había ganado a todos, los muchachos se la empezaron a jalar por debajo de los calzoncillos y todas veíamos esa erótica escena lésbica. Mi gusto por las mujeres aún se había mantenido intacto y la escena a decir verdad me pareció extremadamente excitante.

Voltee a ver a los demás y Nelly también se estaba tocando, pero no tenía el panty puesto. Ella me miró y me susurro:

—Déjate llevar.

Abrí los ojos por completo y le di un gran trago al whisky sobre la mesa, el sabor casi me hace vomitar. Poco a poco la sala de la casa se empezaba a parecer a un video porno de una Orgia. Los muchachos se unieron a las otras chicas, Saúl empezó a besar a Adriana y su amigo se fundió en un beso de tres con las otras dos.

Yo me levante para que a nadie se le ocurriera besarme y me aleje de todo. Subí corriendo a una habitación a encerrarme, pero Nelly me siguió de prisa.

Ambas nos refugiamos en el cuarto.

—Estuvo cerca dije.

—Casi, pero solo me fui por ti.

—¿De qué hablas?

—Quería acompañarte y hablarte de algo, creo que es momento de que le pierdas el miedo al sexo como mujer.

De nuevo se me soltó un tornillo en el cerebro.

—Tienes que hacerlo, no puedes alejarte de las situaciones como hoy, ayer casi lo logras por eso te di ánimos, solo tienes que aprender a controlar la situación.

—Querías que me cogiera a esas locas y esos esos weyes.

—No necesariamente, solo introducirte de lleno a la sexualidad.

—No lo haré, no puedo con eso aún soy un hombre y me gustan las mujeres —me acosté en una de las camas rendido.

—Yo puedo ayudarte —Dijo Nelly.

—¿Que?

—Que si según tú aún te gustan las mujeres yo te puedo introducir a la sexualidad femenina.

—No juegues.

—Lo digo en serio, eres mi mejor amiga y haría todo para que estés bien.

Voltee a ver a Nelly en la oscuridad y ella me dio un tierno beso en los labios.

Yo empecé a llorar de esa impotencia, ella me puso las manos en la cara y limpio mis lágrimas.

—No llores hermosa, todo estará bien.

Nelly me abrazó y me dio otro beso en los labios, era muy delicada y cariñosa.

Puso su mano en mis piernas y acarició mi vagina por encima de mis pantis

—Se siente muy raro tener vagina, no te lo había dicho. —dije divertida.

—Si, al principio es raro, pero me agrada más vestirme con ropitas ceñidas y no aplastarme los huevos.

Ambas nos reímos.

—Eres mi mejor amiga Nicol, y eres muy bonita, estoy segura de que aprenderás a ser una gran mujer.

—Yo no quiero ser mujer —le confesé.

—Si quieres conservar este trabajo y mantener a tus hijos tendrás que acostumbrarte a vivir de la manera que necesitas vivir.

Asentí en silencio.

Me siguió acariciando y metió la mano dentro de mis pantis, me daba besos y me decía palabras dulces de amor y amistad. Me acariciaba más y más rápido, moviendo sus dedos en forma de círculos encima de mi vagina y metiendo más los dedos.

Ambas estábamos casi completamente desnudas y nuestros calientes y sudorosos cuerpos se comenzaron a restregar el uno contra el otro, fundiéndose como 2 almas gemelas. Nuestro beso se intensificaba y ya prácticamente nos comíamos los labios.

—Tranquila bebé yo me encargo —me susurró Nelly.

Sus besos bajaron de mi boca a mi cuello, luego mis senos y después a mi plano estómago. Sus dedos seguían metiéndose y saliendo de mí.

—Tienes las tetas bien ricas Nicol, nunca te lo dije —dijo Nelly entre Jadeos.

—No me digas eso, me da pena —dije manteniendo la voz entrecortada por el placer que sentía.

—Pero es cierto sabes, te tengo algo de envidia desde la primera vez que te vi te convertiste en una mujer mucho más guapa que yo y desde el primer momento me dieron ganas de hacerte todo esto.

—No soy tan bonita —le dije.

—Y una mierda, siempre que te veo semidesnuda me pones bien cachonda y me dan ganas de hacerte el amor mi bebecita preciosa, no me pasa con ninguna otra mujer.

Por alguna razón el que Nelly me confesara todo eso me hacía sentir orgullosa, y también me gustaba que me dijera palabritas tan lindas como bebecita. Algo que no le permitiría a ningún hombre, el que una mujer me estuviera haciendo sentir esto me confirmaba que mi masculinidad seguía intacta, pero había aprendido a controlarme y a soportar mi vida actual.

—Es que en serio, tus chichis parecen operadas y tus nalgas están bien grandes y paraditas como chica de gimnasio, tu piel morena y tu hermosa cara me encanta, te quiero mucho Nicol.

—Me gusta mucho tu cuerpo también Nelly, al principio me daba vergüenza verte tan descaradamente, pero eres una güerita muy hermosa.

—Mejor hay que callarnos y demostrar cuanto nos gustamos preciosa.

Nelly bajo ya por fin hasta mi entrepierna y me bajó los pantis con delicadeza, lo que no fue delicado fue como hundió su cara entera entre mis piernas y comenzó a lamer mis labios vaginales y mi clítoris con su fuerte y experimentada lengua, se sentía mucho mejor a que te chuparan el pene, eran como caricias húmedas, su lengua se metió más y más y comenzó a penetrar un poquito mi cavidad vaginal. Eso ya era algo que se sentía casi irreal. Pero yo no podía soltarme.

—¿Te gusta Nicol?, solo déjate llevar y has lo que tu cuerpo te pida hacer.

Comencé a gemir, como una mujer con calentura.

—Me gusta mucho Nelly, porfa sigue.

Muy obediente siguió, sorbiendo mis fluidos y besando mi vagina. Después de un rato me aparté un poco de ella y la volví a besar, su boca sabía extraño pero rico. Nuestros pechos se pegaron entre sí, y ella restregó sus pequeños pezones rosados con los míos, también eso se sintió genial. Fue mi turno de hacerle oral a ella y use todo mi conocimiento que me dejó mi matrimonio, le daba más y más lamidas y Nelly estaba completamente metida en su papel de puta gimiendo y con los ojos cerrados.

Me puse encima de ella en forma de un 69 y me senté en su cara, pude sentir como mis labios vaginales se abrían más en esa posición con las piernas abiertas. Después de un rato más y de restregar nuestros cuerpos ambas logramos tener un orgasmo demoledor. Incluso Nelly sacó un poquito de líquido de su vagina depilada.

Me acosté junto a ella y nos recuperamos con la respiración entrecortada.

Nelly volteó y me beso en la frente.

—Te he visto muy tensa en estos días, pensé que quizá algo así podía relajarte un poco y demostrarte que el placer femenino no es tan malo como piensas, hazlo y veras como los clientes aumentaran, además... los hombres adoran a las lesbianas.

Nelly tenía razón, esa noche gané más confianza en mí misma y solo por dejarme llevar y aunque me avergüence admitirlo, esa noche fue la primera vez en realidad en la que realmente disfrute tener una vagina. Ambas dormimos juntas desnudas con la puerta cerrada con llave.

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