viernes, 21 de febrero de 2025

Es lo que un hombre hace (6)

 

Capítulo 6: Nuevos negocios

Lo más raro de todo fueron mis pesadillas, eran todas sobre sentirme abusada o forzada, o sentía que un monstruo me perseguía, me desperté varias veces en la madrugada, no lo soporté, pero me mantuve despierto. Afortunadamente no tenía cliente hasta el próximo fin de semana, por lo que aproveche para ir con una amiga psicóloga que me ayudó a superar el fallecimiento de mi esposa. Fui a pedirle apoyo en torno al abuso sexual, le conté una historia falsa sobre que tenía sueños muy incómodos y como podía eliminar esa sensación de suciedad. Ella me dio muchos libros y videos para poder saber más del tema del abuso sexual, y me dijo la palabra clave: la cosa con el abuso sexual es que la víctima se siente indefensa, lo que tiene que hacer es sentirse fuerte y confiada de nueva cuenta. Leí los libros y vi todos los vídeos y entre en la cuenta muy rápida de que en realidad yo era la persona con poder en todas las situaciones de trabajo, yo ganaba más, yo era la que ponía las reglas de lo que permitía y lo que no, papi me cuidaba y si alguien se pasaba de listo le partían las piernas, y el pobre hombrecillo que me penetró no tenía ningún poder sobre mí, solo lo usé durante un tiempo para ganar dinero. Nada más, sentía como mi personalidad de Nicol se llenaba con cada uno de esos pensamientos y se volvía más cínica y hasta cierto grado indiferente. Ya había superado mi crisis con ayuda de mi psicóloga y mi mente. También un punto focal era el poder sexual y la autonomía e independencia del cuerpo, se aconsejaba conocerse a sí mismo, saber disfrutar de tu cuerpo, tratarlo bien, e incorporarse de nueva cuenta a la vida sexual, aunque sea con la masturbación.

Era algo que no había pensado hasta ahora, masturbarme parecía sucio o de mal gusto, pero si en verdad quería soportar el tener que trabajar como sexoservidora tenía que adecuarme a mi cuerpo. Entonces de nueva cuenta le pedí a Lupita que, si podía cuidar a los niños, les di dinero para que se fueran al cine y me encerré en casa.

Ok, descubrir el cuerpo, venga tú puedes. Tomé la pastilla, me convertí y me fui a la cama, frente a mí tenía un espejo de cuerpo completo. Me miré con mucho detalle. Mis nalgas eran irreales, mis tetas realmente parecían operadas, mi cintura era muy justa y mi cuerpo era en realidad el de una chica menor a 30. Y un 10 de calificación total. Mi código genético se mamó.

Seguí contemplándome dando media vuelta y dando saltos o levantando los brazos. Me veía todo el cuerpo al detalle. Me acerqué más y puse atención a mis senos, eran muy grandes y mis pezones eran morenos oscuros, mi piel era morenita también y tenía mis lunares en el mismo lugar donde estaban. Tenía puesta una tanga negra y traté de ver mi pubis y entrepierna. Volví a mis pechos y los tomé con ambas manos, ese masajito se sintió muy muy bien. Ya no pensaba en el sujeto de aquella noche. Seguí acariciando mi cuerpo y mis senos, mi cabello largo se interponía un poco así que me lo hacía para atrás.

Tomé mis almohadas y puse mi celular ahí recargado, tomé unas fotos apuntando hacia el espejo.


 

 

Los resultados de aquellas fotos eran extremadamente sorprendentes, parecían fotos de profesional. No cabe duda de que el problema no es la cámara sino el modelo jaja.

Hice a un lado las almohadas y mi celular y me recosté resoplando. Estaba sonriendo bobamente y tenía los ojos cerrados, se sentía agradable ser una mujer. El peso de mis senos me incomodaba un poco, así que me acomode mejor. Pasé mi mano por mi abdomen plano y la metí por mi tanga, tocando con mis dedos mis bellos y la punta de mi vulva. Sentí una especie de verruguita y la presioné con delicadeza, debí de haber reconocido el tacto de un clítoris. Pero a decir verdad se sintió muy bien, como presionar el glande descubierto de mi pene. Me acomodé y me quité la tanga deslizándola por mis piernas, la aventé junto a la cama. Me volví a parar y me vi ahí abajo en el espejo, tenía pequeños vellitos negros en mi plano pubis y mis partes íntimas se veían ligeramente más oscuras. Todo mi cuerpo se veía asombroso, pero por alguna razón no me causaba una excitación sexual muy grande, casi la misma que ver mi cuerpo de hombre desnudo en el espejo. Me acosté otra vez y decidí comenzar a tocarme de verdad, bajé mi mano izquierda que era la que normalmente usaba y acaricié más mis labios vaginales, el clítoris un poco y metí solo la primera falange de mi dedo índice en mi vagina. Todo se sentí bien. Me incorporé y puse una almohada en mi espalda, tenía una buena vista de mi seguí con lo de meterme más los dedos y la sensación de place aumentaba más y más, era como tener múltiples zonas sensibles por toda la vagina, mi interior era cálido y algo viscoso, recuerdo que la sensación era muy parecida a cuando le metía los dedos a mi esposa, aunque no lo hice muchas veces. Con mi pulgar acariciaba mi clítoris y seguía con el mete y saca de dedos. Los saques un poco más y los vi llenos de un líquido baboso, igual que a mi esposa cuando se excitaba. No era muy nuevo todo lo que veía, pero la sensación era muy novedosa y placentera. Seguí acariciándome más minutos, pero de forma conservadora casi como si me estuviera masturbando como hombre, no hacía sonidos ni movía la cadera. Estaba tiesa, y pronto eso me cobró factura, ya que desde dentro de mi vagina podía sentir una especie de cosquilleo que se extendió más y más por todos mis genitales y una sensación muy fuerte de hacer pipí me invadió. Me levanté corriendo al baño y me senté en la taza, solté casi 2 vasos de agua de pura orina. Ni siquiera me había acostumbrado a la sensación de orinar como mujer. Tomé papel del banco y me limpié como las mujeres. Me lavé las manos y me volví a acostar, la excitación paso un poquito y me había limpiado un poco de la humedad que tenía, pero los dedos volvieron a entrar fácilmente de cualquier manera, y pronto más líquido comenzó a salir. Saqué los dedos y esparcí ese lubricante natural por mi nuevo clítoris el cual como dije parecía una verruguita, lo presioné un poco hacia abajo con dos dedos como si fuera un prepucio, y la parte expuesta del clítoris salió. Ahí fue donde esparcí mi humedad y la sensación fue mucho más fuerte al ser contacto directo. Me masturbaba con movimientos circulares y se sentía tan sensible que rozaba lo doloroso, mi respiración se entrecorto y de nuevo la sensación de orinar surgió en mí, pero no tan fuerte y venía de un lugar no tan profundo. Después de unos segundos una descarga eléctrica recorrió mi espina y toda mi nueva vulva comenzó a palpitar cada uno o dos segundos, se sentía muy parecido a un orgasmo como hombre, pero era más general en todo el cuerpo y no tan genital.

Mi respiración seguía entrecortada y mis ojos comenzaron a lloriquear por la fuerza del orgasmo, ya llevaba como 20 segundos y aún no se acababa, eran como olas del mar que atacaban mi sistema. Una, dos… tres…. cuatro y disminuía poco a poco.

Pasaron horas y yo me quedé dormido, estaba muy cansado por todo el jaleo de los últimos días. Pero la montaña de la sexualidad femenina había sido conquistada, podía continuar en este cuerpo. Pero eso no significaba que me fuera placentero el acostarme con hombres a cambio de dinero, pero era mi única alternativa actual.

 

Habían pasado ya un par de semanas de trabajo y mis experiencias se mantuvieron un poco más calmadas que la de la última vez. No tenía clientes a diario, por lo que a veces solo tenía que reportarme con papi y el me indicaba los clientes que habían pagado por mí. En  el segundo cliente me hicieron ser acompañante de un sujeto algo raro que amaba los pies y me tomó varias fotos solo de mis pies, el tercero me tocó un sujeto que me masajeo los senos durante casi media hora y se masturbo en una esquina de su habitación (eso fue más traumático para él que para mí), el cuarto me tocó un señor mayor que solo quería una acompañante para ir a un restaurant gourmet y me contó su historia de cómo había perdido a su mujer recientemente era un sujeto dulce, interesante y amable. El quinto cliente fue un tipo que se hacía el galán conmigo y fuimos a una fiesta en un antro, el sexto fue de nuevo el tipo de los pies, pero ahora me los lamió todos, el séptimo fue un hombre supuestamente muy adinerado que contaba unos chistes muy buenos y me invitó a su casa a comer, el octavo me obligó a limpiar su pequeña casa vestida como una maid japonesa clásica (por lo menos me quedé con el uniforme). Y los demás fueron también muy X, me sorprendió saber que no todos querían sexo, más bien alguien con quién hablar y que los acompañara. El que más bien me calló fue el señor viudo, ya que tenía unos modales exquisitos y muy buen tema de conversación. Y tal y como me recomendó Nelly, le mandé unos mensajes para hacerle saber que estaba disponible cuando él quisiera. Fue muy cortés y me dijo que se alegraba de saber de mí, y concretamos una cita para dentro de un mes. Todo esto estaba bien y todo, pero el tema del sexo estaba ahí latente en el aire, llenaba el ambiente, y mis compañeras los esparcían más y más. El dinero rendía sí, pero mis deudas eran aún muy fuertes y necesitaba dinero con más urgencia, al platicar con mis compañeras surgieron una serie de palabras que no había escuchado…

OnlyFans, si, ese era el nuevo negocio de moda, todas las chicas del Aphrodite tenían el suyo, era un modelo de negocios de ingresos pasivos. Subías unas cuantas fotos y videos al mes, y pum miles de pesos a tu cartera.

Pero no soy tonto, conocía los riegos, tal vez alguien podría reconocer mi casa o algo parecido así que le pedí consejo a Neil.

El apenas estaba llegando al trabajo cuando yo estaba completamente transformada, vestida y maquillada.

—Pues sí, tengo mi OnlyFans, ¿y qué?

—Pues que necesito ayuda para crear mi cuenta, además de unos consejos generales, le decía mientras me apoyaba en la pared, y miraba como se desvestía, a este punto ya me había acostumbrado a ver tanto a Neil como a Nelly desnudos.

Neil se quitó su característico traje y se metió la pastilla a la boca, su transformación ocurría mientras aún tenía la camisa interior masculina y su ropa interior.

—Mmm —murmuró Nelly— Pues la verdad es que crear la cuenta es lo de menos, lo difícil es crear la base de fans y que quieran seguir pagando mes a mes.

—¿Ósea que la gente me conozca desde antes?

—Claro, OnlyFans tiene un montón de gente ahí, y no tiene buscador los perfiles se encuentran en links.

—Rayos, ¿y como consigo seguidores?

—Hazte un Twitter y sube algunas cosas, ahí la gente te ubica y compran tu OnlyFans, punto.

—Vale, eso haré gracias.

Nelly se despidió de mi dándose media vuelta.

Durante los días siguientes busque tutoriales de chicas de como crecer y abrir un OnlyFans, bendito YouTube.


El punto focal era tener un buen contenido, así que me dedique también a investigar cómo tomarse fotografías femeninas provocativas. Usaba mucha de mi ropa, a veces no tanta, otras veces solo hacia caras o saludaba a la cámara. Y obtuve varias fotos de buena calidad.

 

Abrí mi Twitter y en menos de una semana y con todos los consejos ya tenía casi 500 seguidores, eran pocos, pero todos los mensajes que me mandaban preguntaban por si tenía un Only, o si le pasaba más fotos a cambio de un depósito bancario. Poco a poco los suscriptores llegaron, pagaron y siguieron subiendo. Se conformaban con un solo post al día, eran patéticos. Pero en cada post les recordaba lo mucho que significaban para mí y lo mucho que pensaba en ellos. Lo más curioso es que a los sujetos que donaban más dinero se les abría la posibilidad de mandarme mensajes, vi esa como la perfecta posibilidad de perfeccionar mi personalidad femenina, con la forma de hablar y comportarme. Los primeros tipos creían que yo era un sujeto que se hacía pasar por mujer por lo poco femenina que era, poco a poco otros comenzaron a sospechar que tal vez era un manager, o el novio u alguien más, pero siempre les hacía saber que era yo escribiéndome su nombre con plumón en alguna parte de mi cuerpo, y pedía dinerito extra de paso. Pero ya después de casi 20 chats, todos me creían que era mujer desde el primer mensaje. Estaba lista, solo era cuestión de ser preguntona, parlanchina y curiosa.

El contenido eran casi todas fotos en ropa interior y así, pero conforme pasaba el tiempo había sujetos que me daban dinero a cambio de contenido personalizado. Y por alguna pinche razón todos me pedían fotos de patas de algún modo. No entendí que les pasaba. Otros pedían cosas más interesantes como un saludo en poca ropa o que leyera algún mensaje sexy que me mandaban. Comencé a hacer dinámicas de quién pusiera el mejor mensaje se llevaba foto exclusiva o me pedían que les calificara fotos de sus penes, a todas les daba un 7 u 8. Pero hubo un tipo que estaba bastante mamado en su foto de perfil el cual me mando foto de una mamadota que no parecía normal, era un pene venoso, grande y blanco. Yo no le creí que fuera suyo, así que jugando con él le pedí que se escribiera mi nombre en él, y que me manda foto y yo así de wow. Luego le pedí vídeo y él obediente lo mandó. Y si se veía mi nombre Nicol escrito en su pene, no parecía editado, y durante el vídeo también mostró su cuerpo musculoso y su abdomen a cuadros. La verdad el tipo tenía el físico que yo quería conseguir como hombre, ya casi le pedía consejo. Lo mantuve cómo amigo.

Todo ese trabajo consumía mucho de mi tiempo en la tarde y no tenía que esconderme demasiado de mis hijos, casi todas las fotos las tomaba en la noche cuando regresaba del Aphrodite y ellos ya estaban muy dormidos. Lupita no sospechaba nada e incluso se veía feliz de que tuviera un supuesto trabajo estable y más dinero de lo usual.

—Que te vaya bien en el trabajo me decía Lupita mientras yo subía al auto.

—Gracias suegrita, estoy a punto de conseguir un aumento y que me mejoren la plaza, todo va de maravilla.

—¿Qué bueno mijo, pero acuérdate de tus hijos ok?

—Está bien Lupita, nos vemos mañana.

Me fui al trabajo, una noche más.

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