Capítulo 6: Nuevos negocios
Lo más raro de todo fueron mis pesadillas,
eran todas sobre sentirme abusada o forzada, o sentía que un monstruo me
perseguía, me desperté varias veces en la madrugada, no lo soporté, pero me
mantuve despierto. Afortunadamente no tenía cliente hasta el próximo fin de
semana, por lo que aproveche para ir con una amiga psicóloga que me ayudó a
superar el fallecimiento de mi esposa. Fui a pedirle apoyo en torno al abuso
sexual, le conté una historia falsa sobre que tenía sueños muy incómodos y como
podía eliminar esa sensación de suciedad. Ella me dio muchos libros y videos
para poder saber más del tema del abuso sexual, y me dijo la palabra clave: la
cosa con el abuso sexual es que la víctima se siente indefensa, lo que tiene
que hacer es sentirse fuerte y confiada de nueva cuenta. Leí los libros y vi
todos los vídeos y entre en la cuenta muy rápida de que en realidad yo era la
persona con poder en todas las situaciones de trabajo, yo ganaba más, yo era la
que ponía las reglas de lo que permitía y lo que no, papi me cuidaba y si
alguien se pasaba de listo le partían las piernas, y el pobre hombrecillo que
me penetró no tenía ningún poder sobre mí, solo lo usé durante un tiempo para
ganar dinero. Nada más, sentía como mi personalidad de Nicol se llenaba con cada
uno de esos pensamientos y se volvía más cínica y hasta cierto grado
indiferente. Ya había superado mi crisis con ayuda de mi psicóloga y mi mente.
También un punto focal era el poder sexual y la autonomía e independencia del
cuerpo, se aconsejaba conocerse a sí mismo, saber disfrutar de tu cuerpo,
tratarlo bien, e incorporarse de nueva cuenta a la vida sexual, aunque sea con
la masturbación.
Era algo que no había pensado hasta ahora,
masturbarme parecía sucio o de mal gusto, pero si en verdad quería soportar el
tener que trabajar como sexoservidora tenía que adecuarme a mi cuerpo. Entonces
de nueva cuenta le pedí a Lupita que, si podía cuidar a los niños, les di
dinero para que se fueran al cine y me encerré en casa.
Ok, descubrir el cuerpo, venga tú puedes.
Tomé la pastilla, me convertí y me fui a la cama, frente a mí tenía un espejo
de cuerpo completo. Me miré con mucho detalle. Mis nalgas eran irreales, mis
tetas realmente parecían operadas, mi cintura era muy justa y mi cuerpo era en
realidad el de una chica menor a 30. Y un 10 de calificación total. Mi código
genético se mamó.
Seguí contemplándome dando media vuelta y
dando saltos o levantando los brazos. Me veía todo el cuerpo al detalle. Me
acerqué más y puse atención a mis senos, eran muy grandes y mis pezones eran
morenos oscuros, mi piel era morenita también y tenía mis lunares en el mismo
lugar donde estaban. Tenía puesta una tanga negra y traté de ver mi pubis y
entrepierna. Volví a mis pechos y los tomé con ambas manos, ese masajito se
sintió muy muy bien. Ya no pensaba en el sujeto de aquella noche. Seguí
acariciando mi cuerpo y mis senos, mi cabello largo se interponía un poco así
que me lo hacía para atrás.
Tomé mis almohadas y puse mi celular ahí
recargado, tomé unas fotos apuntando hacia el espejo.

Los resultados de aquellas fotos
eran extremadamente sorprendentes, parecían fotos de profesional. No cabe duda
de que el problema no es la cámara sino el modelo jaja.
Hice a un lado las almohadas y mi
celular y me recosté resoplando. Estaba sonriendo bobamente y tenía los ojos
cerrados, se sentía agradable ser una mujer. El peso de mis senos me incomodaba
un poco, así que me acomode mejor. Pasé mi mano por mi abdomen plano y la metí
por mi tanga, tocando con mis dedos mis bellos y la punta de mi vulva. Sentí
una especie de verruguita y la presioné con delicadeza, debí de haber
reconocido el tacto de un clítoris. Pero a decir verdad se sintió muy bien,
como presionar el glande descubierto de mi pene. Me acomodé y me quité la tanga
deslizándola por mis piernas, la aventé junto a la cama. Me volví a parar y me
vi ahí abajo en el espejo, tenía pequeños vellitos negros en mi plano pubis y
mis partes íntimas se veían ligeramente más oscuras. Todo mi cuerpo se veía
asombroso, pero por alguna razón no me causaba una excitación sexual muy
grande, casi la misma que ver mi cuerpo de hombre desnudo en el espejo. Me
acosté otra vez y decidí comenzar a tocarme de verdad, bajé mi mano izquierda
que era la que normalmente usaba y acaricié más mis labios vaginales, el
clítoris un poco y metí solo la primera falange de mi dedo índice en mi vagina.
Todo se sentí bien. Me incorporé y puse una almohada en mi espalda, tenía una
buena vista de mi seguí con lo de meterme más los dedos y la sensación de place
aumentaba más y más, era como tener múltiples zonas sensibles por toda la
vagina, mi interior era cálido y algo viscoso, recuerdo que la sensación era
muy parecida a cuando le metía los dedos a mi esposa, aunque no lo hice muchas
veces. Con mi pulgar acariciaba mi clítoris y seguía con el mete y saca de
dedos. Los saques un poco más y los vi llenos de un líquido baboso, igual que a
mi esposa cuando se excitaba. No era muy nuevo todo lo que veía, pero la
sensación era muy novedosa y placentera. Seguí acariciándome más minutos, pero
de forma conservadora casi como si me estuviera masturbando como hombre, no
hacía sonidos ni movía la cadera. Estaba tiesa, y pronto eso me cobró factura,
ya que desde dentro de mi vagina podía sentir una especie de cosquilleo que se
extendió más y más por todos mis genitales y una sensación muy fuerte de hacer
pipí me invadió. Me levanté corriendo al baño y me senté en la taza, solté casi
2 vasos de agua de pura orina. Ni siquiera me había acostumbrado a la sensación
de orinar como mujer. Tomé papel del banco y me limpié como las mujeres. Me
lavé las manos y me volví a acostar, la excitación paso un poquito y me había
limpiado un poco de la humedad que tenía, pero los dedos volvieron a entrar
fácilmente de cualquier manera, y pronto más líquido comenzó a salir. Saqué los
dedos y esparcí ese lubricante natural por mi nuevo clítoris el cual como dije
parecía una verruguita, lo presioné un poco hacia abajo con dos dedos como si
fuera un prepucio, y la parte expuesta del clítoris salió. Ahí fue donde
esparcí mi humedad y la sensación fue mucho más fuerte al ser contacto directo.
Me masturbaba con movimientos circulares y se sentía tan sensible que rozaba lo
doloroso, mi respiración se entrecorto y de nuevo la sensación de orinar surgió
en mí, pero no tan fuerte y venía de un lugar no tan profundo. Después de unos
segundos una descarga eléctrica recorrió mi espina y toda mi nueva vulva
comenzó a palpitar cada uno o dos segundos, se sentía muy parecido a un orgasmo
como hombre, pero era más general en todo el cuerpo y no tan genital.
Mi respiración seguía entrecortada y
mis ojos comenzaron a lloriquear por la fuerza del orgasmo, ya llevaba como 20
segundos y aún no se acababa, eran como olas del mar que atacaban mi sistema.
Una, dos… tres…. cuatro y disminuía poco a poco.
Pasaron horas y yo me quedé dormido,
estaba muy cansado por todo el jaleo de los últimos días. Pero la montaña de la
sexualidad femenina había sido conquistada, podía continuar en este cuerpo.
Pero eso no significaba que me fuera placentero el acostarme con hombres a
cambio de dinero, pero era mi única alternativa actual.
Habían pasado ya un par de semanas
de trabajo y mis experiencias se mantuvieron un poco más calmadas que la de la
última vez. No tenía clientes a diario, por lo que a veces solo tenía que
reportarme con papi y el me indicaba los clientes que habían pagado por mí.
En el segundo cliente me hicieron ser
acompañante de un sujeto algo raro que amaba los pies y me tomó varias fotos
solo de mis pies, el tercero me tocó un sujeto que me masajeo los senos durante
casi media hora y se masturbo en una esquina de su habitación (eso fue más
traumático para él que para mí), el cuarto me tocó un señor mayor que solo
quería una acompañante para ir a un restaurant gourmet y me contó su historia
de cómo había perdido a su mujer recientemente era un sujeto dulce, interesante
y amable. El quinto cliente fue un tipo que se hacía el galán conmigo y fuimos
a una fiesta en un antro, el sexto fue de nuevo el tipo de los pies, pero ahora
me los lamió todos, el séptimo fue un hombre supuestamente muy adinerado que
contaba unos chistes muy buenos y me invitó a su casa a comer, el octavo me
obligó a limpiar su pequeña casa vestida como una maid japonesa clásica (por lo
menos me quedé con el uniforme). Y los demás fueron también muy X, me
sorprendió saber que no todos querían sexo, más bien alguien con quién hablar y
que los acompañara. El que más bien me calló fue el señor viudo, ya que tenía
unos modales exquisitos y muy buen tema de conversación. Y tal y como me
recomendó Nelly, le mandé unos mensajes para hacerle saber que estaba disponible
cuando él quisiera. Fue muy cortés y me dijo que se alegraba de saber de mí, y
concretamos una cita para dentro de un mes. Todo esto estaba bien y todo, pero
el tema del sexo estaba ahí latente en el aire, llenaba el ambiente, y mis
compañeras los esparcían más y más. El dinero rendía sí, pero mis deudas eran
aún muy fuertes y necesitaba dinero con más urgencia, al platicar con mis
compañeras surgieron una serie de palabras que no había escuchado…
OnlyFans, si, ese era el nuevo
negocio de moda, todas las chicas del Aphrodite tenían el suyo, era un modelo
de negocios de ingresos pasivos. Subías unas cuantas fotos y videos al mes, y
pum miles de pesos a tu cartera.
Pero no soy tonto, conocía los
riegos, tal vez alguien podría reconocer mi casa o algo parecido así que le
pedí consejo a Neil.
El apenas estaba llegando al trabajo
cuando yo estaba completamente transformada, vestida y maquillada.
—Pues sí, tengo mi OnlyFans, ¿y qué?
—Pues que necesito ayuda para crear
mi cuenta, además de unos consejos generales, le decía mientras me apoyaba en
la pared, y miraba como se desvestía, a este punto ya me había acostumbrado a
ver tanto a Neil como a Nelly desnudos.
Neil se quitó su característico
traje y se metió la pastilla a la boca, su transformación ocurría mientras aún
tenía la camisa interior masculina y su ropa interior.
—Mmm —murmuró Nelly— Pues la verdad
es que crear la cuenta es lo de menos, lo difícil es crear la base de fans y
que quieran seguir pagando mes a mes.
—¿Ósea que la gente me conozca desde
antes?
—Claro, OnlyFans tiene un montón de
gente ahí, y no tiene buscador los perfiles se encuentran en links.
—Rayos, ¿y como consigo seguidores?
—Hazte un Twitter y sube algunas
cosas, ahí la gente te ubica y compran tu OnlyFans, punto.
—Vale, eso haré gracias.
Nelly se despidió de mi dándose
media vuelta.
Durante los días siguientes busque
tutoriales de chicas de como crecer y abrir un OnlyFans, bendito YouTube.

El punto focal era tener un buen
contenido, así que me dedique también a investigar cómo tomarse fotografías
femeninas provocativas. Usaba mucha de mi ropa, a veces no tanta, otras veces
solo hacia caras o saludaba a la cámara. Y obtuve varias fotos de buena calidad.
Abrí mi Twitter y en menos de una
semana y con todos los consejos ya tenía casi 500 seguidores, eran pocos, pero
todos los mensajes que me mandaban preguntaban por si tenía un Only, o si le
pasaba más fotos a cambio de un depósito bancario. Poco a poco los suscriptores
llegaron, pagaron y siguieron subiendo. Se conformaban con un solo post al día,
eran patéticos. Pero en cada post les recordaba lo mucho que significaban para
mí y lo mucho que pensaba en ellos. Lo más curioso es que a los sujetos que donaban
más dinero se les abría la posibilidad de mandarme mensajes, vi esa como la
perfecta posibilidad de perfeccionar mi personalidad femenina, con la forma de
hablar y comportarme. Los primeros tipos creían que yo era un sujeto que se
hacía pasar por mujer por lo poco femenina que era, poco a poco otros
comenzaron a sospechar que tal vez era un manager, o el novio u alguien más,
pero siempre les hacía saber que era yo escribiéndome su nombre con plumón en
alguna parte de mi cuerpo, y pedía dinerito extra de paso. Pero ya después de
casi 20 chats, todos me creían que era mujer desde el primer mensaje. Estaba
lista, solo era cuestión de ser preguntona, parlanchina y curiosa.
El contenido eran casi todas fotos
en ropa interior y así, pero conforme pasaba el tiempo había sujetos que me
daban dinero a cambio de contenido personalizado. Y por alguna pinche razón
todos me pedían fotos de patas de algún modo. No entendí que les pasaba. Otros
pedían cosas más interesantes como un saludo en poca ropa o que leyera algún
mensaje sexy que me mandaban. Comencé a hacer dinámicas de quién pusiera el
mejor mensaje se llevaba foto exclusiva o me pedían que les calificara fotos de
sus penes, a todas les daba un 7 u 8. Pero hubo un tipo que estaba bastante
mamado en su foto de perfil el cual me mando foto de una mamadota que no
parecía normal, era un pene venoso, grande y blanco. Yo no le creí que fuera
suyo, así que jugando con él le pedí que se escribiera mi nombre en él, y que
me manda foto y yo así de wow. Luego le pedí vídeo y él obediente lo mandó. Y
si se veía mi nombre Nicol escrito en su pene, no parecía editado, y durante el
vídeo también mostró su cuerpo musculoso y su abdomen a cuadros. La verdad el
tipo tenía el físico que yo quería conseguir como hombre, ya casi le pedía
consejo. Lo mantuve cómo amigo.
Todo ese trabajo consumía mucho de
mi tiempo en la tarde y no tenía que esconderme demasiado de mis hijos, casi
todas las fotos las tomaba en la noche cuando regresaba del Aphrodite y ellos
ya estaban muy dormidos. Lupita no sospechaba nada e incluso se veía feliz de
que tuviera un supuesto trabajo estable y más dinero de lo usual.
—Que te vaya bien en el trabajo me
decía Lupita mientras yo subía al auto.
—Gracias suegrita, estoy a punto de
conseguir un aumento y que me mejoren la plaza, todo va de maravilla.
—¿Qué bueno mijo, pero acuérdate de
tus hijos ok?
—Está bien Lupita, nos vemos mañana.
Me fui al trabajo, una noche más.
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