Capítulo
9: Strip Póker
—Chicos, tengo una idea —dijo Alfredito
— ¿Qué tal si nos divertimos?
Al parecer yo era el más sobrio de
todos, pero aun así me sentía muy borracho.
Todas bebimos más y comenzamos a
jugar típicos juegos de ebrios, dominó y caballitos, pero estábamos demasiado
pedas. Por lo que nos recostamos y decidimos jugar algo que tuviera que ver con
hablar y no con beber, como yo nunca. Dónde comenzamos a preguntar cosas
normales sobre trabajo u opiniones de ciertos temas, pero nuestros cuerpos
femeninos nos jugaron una mala pasada porque pronto el juego se retorció a algo
sexual. Comenzamos a decir sobre cuando fue nuestro primer beso, con cuántas
mujeres estuvimos, si habíamos tenido sexo en algún lugar raro, etc. Pero de
igual manera esas preguntas quedaron cortas y recurrimos a preguntas sobre
nuestra vida sexual como mujeres, claro sin demostrar nuestras identidades
verdaderas a nuestros nuevos amigos. sí nos había tocado la regla, nuestro
primer cliente, el que más nos gustó, el que menos, anécdotas chistosas y
demás. Quedamos algo cansados, pero se les notaba inquietas, como si quisieran
seguir platicando, se reían como chicas tontas y nos aventábamos con poca
fuerza. En verdad parecía una reunión de muchachos jóvenes y me lamenté.
Cocinamos unos burritos de microondas y unas hamburguesas congeladas para
cenar, y la borrachera se nos pasó un poco. Clara encontró un mazo de cartas y
nos pusimos a jugar, a media sesión del póker nos estábamos quedando algo
dormidos, hasta que Saúl dijo:
—Chicos, qué tal si jugamos, pero
Strip Póker.
—¿Qué es eso? —Pregunte.
—Que cada vez que pierdas una mano
pierdes una prenda, ¿entiendes?
—Ah ya entiendo, vale —no pensaba
con claridad y a todo decía que sí, porque todas me presionaban.
Seguimos jugando y bebiendo más, me
pare unas dos o tres veces a orinar.
El primero en perder una prenda fue Nelly,
quien se quitó ambos calcetines.
Así seguimos hasta que a todos solo
nos quedaba la playera y la ropa interior, al amigo de Saúl solo le quedaba su
camisa interior y calzones.
Y por culpa de una mala mano tuve
que deshacerme de una de las dos prendas que me quedaban, así que me quite la
camisa, exponiendo mi torso desnudo, como pude me tape con los brazos.
—Vamos morra, no te sientas mal por
mostrarte, ya te vi casi todo —dijo Nelly.
—No es lo mismo Nelly, somos
demasiados, y estos dos no me han visto, me da pena.
—No mames, están bien pedos, ni
saben qué onda.
Mire a los dos chicos y se caían de
borrachos.
Parece ser que Nelly en la siguiente
mano se dejó ganar, así que él también se quitó la playera, exponiendo sus
grandes senos y múltiples tatuajes, Daphne se le quedó viendo. Con esa mirada
de chica colegiala que ahora tenía, dentro de sí mismo aún estaba un
impresionable chico de 21 años, y el muy bastardo se estaba tocando la vagina
según él disimuladamente, pero todos lo veíamos.
Después de unos minutos ya solo
había 3 “chicas” con sostén puesto y ninguna con los pantis, aunque no nos
podíamos ver la zona intima porque la mesa nos tapaba. Yo estaba muy ebria y no
sabía muy bien lo que hacía. La única prenda que me quedaba era un calcetín, y
si lo perdía perdería el juego.
Más minutos pasaron, tuve una buena
mano y gané algo de dinero.
Pero Daphne y Clara ya no parecían
interesadas en el juego y se comenzaron a besar, a pesar de la mirada incrédula
de los muchachos invitados.
La ebriedad les había ganado a
todos, los muchachos se la empezaron a jalar por debajo de los calzoncillos y
todas veíamos esa erótica escena lésbica. Mi gusto por las mujeres aún se había
mantenido intacto y la escena a decir verdad me pareció extremadamente
excitante.
Voltee a ver a los demás y Nelly
también se estaba tocando, pero no tenía el panty puesto. Ella me miró y me
susurro:
—Déjate llevar.
Abrí los ojos por completo y le di
un gran trago al whisky sobre la mesa, el sabor casi me hace vomitar. Poco a
poco la sala de la casa se empezaba a parecer a un video porno de una Orgia.
Los muchachos se unieron a las otras chicas, Saúl empezó a besar a Adriana y su
amigo se fundió en un beso de tres con las otras dos.
Yo me levante para que a nadie se le
ocurriera besarme y me aleje de todo. Subí corriendo a una habitación a
encerrarme, pero Nelly me siguió de prisa.
Ambas nos refugiamos en el cuarto.
—Estuvo cerca dije.
—Casi, pero solo me fui por ti.
—¿De qué hablas?
—Quería acompañarte y hablarte de
algo, creo que es momento de que le pierdas el miedo al sexo como mujer.
De nuevo se me soltó un tornillo en
el cerebro.
—Tienes que hacerlo, no puedes
alejarte de las situaciones como hoy, ayer casi lo logras por eso te di ánimos,
solo tienes que aprender a controlar la situación.
—Querías que me cogiera a esas locas
y esos esos weyes.
—No necesariamente, solo
introducirte de lleno a la sexualidad.
—No lo haré, no puedo con eso aún
soy un hombre y me gustan las mujeres —me acosté en una de las camas rendido.
—Yo puedo ayudarte —Dijo Nelly.
—¿Que?
—Que si según tú aún te gustan las
mujeres yo te puedo introducir a la sexualidad femenina.
—No juegues.
—Lo digo en serio, eres mi mejor
amiga y haría todo para que estés bien.
Voltee a ver a Nelly en la oscuridad
y ella me dio un tierno beso en los labios.
Yo empecé a llorar de esa
impotencia, ella me puso las manos en la cara y limpio mis lágrimas.
—No llores hermosa, todo estará
bien.
Nelly me abrazó y me dio otro beso
en los labios, era muy delicada y cariñosa.
Puso su mano en mis piernas y
acarició mi vagina por encima de mis pantis
—Se siente muy raro tener vagina, no
te lo había dicho. —dije divertida.
—Si, al principio es raro, pero me
agrada más vestirme con ropitas ceñidas y no aplastarme los huevos.
Ambas nos reímos.
—Eres mi mejor amiga Nicol, y eres
muy bonita, estoy segura de que aprenderás a ser una gran mujer.
—Yo no quiero ser mujer —le confesé.
—Si quieres conservar este trabajo y
mantener a tus hijos tendrás que acostumbrarte a vivir de la manera que
necesitas vivir.
Asentí en silencio.
Me siguió acariciando y metió la
mano dentro de mis pantis, me daba besos y me decía palabras dulces de amor y
amistad. Me acariciaba más y más rápido, moviendo sus dedos en forma de
círculos encima de mi vagina y metiendo más los dedos.
Ambas estábamos casi completamente
desnudas y nuestros calientes y sudorosos cuerpos se comenzaron a restregar el
uno contra el otro, fundiéndose como 2 almas gemelas. Nuestro beso se intensificaba
y ya prácticamente nos comíamos los labios.
—Tranquila bebé yo me encargo —me
susurró Nelly.
Sus besos bajaron de mi boca a mi
cuello, luego mis senos y después a mi plano estómago. Sus dedos seguían
metiéndose y saliendo de mí.
—Tienes las tetas bien ricas Nicol,
nunca te lo dije —dijo Nelly entre Jadeos.
—No me digas eso, me da pena —dije
manteniendo la voz entrecortada por el placer que sentía.
—Pero es cierto sabes, te tengo algo
de envidia desde la primera vez que te vi te convertiste en una mujer mucho más
guapa que yo y desde el primer momento me dieron ganas de hacerte todo esto.
—No soy tan bonita —le dije.
—Y una
mierda, siempre que te veo semidesnuda me pones bien cachonda y me dan ganas de
hacerte el amor mi bebecita preciosa, no me pasa con ninguna otra mujer.
Por alguna
razón el que Nelly me confesara todo eso me hacía sentir orgullosa, y también
me gustaba que me dijera palabritas tan lindas como bebecita. Algo que no le
permitiría a ningún hombre, el que una mujer me estuviera haciendo sentir esto
me confirmaba que mi masculinidad seguía intacta, pero había aprendido a
controlarme y a soportar mi vida actual.
—Es que en serio, tus chichis parecen operadas y tus
nalgas están bien grandes y paraditas como chica de gimnasio, tu piel morena y
tu hermosa cara me encanta, te quiero mucho Nicol.
—Me gusta mucho tu cuerpo también Nelly, al principio me
daba vergüenza verte tan descaradamente, pero eres una güerita muy hermosa.
—Mejor hay que callarnos y demostrar cuanto nos gustamos
preciosa.
Nelly bajo ya por fin hasta mi entrepierna y me bajó los
pantis con delicadeza, lo que no fue delicado fue como hundió su cara entera
entre mis piernas y comenzó a lamer mis labios vaginales y mi clítoris con su
fuerte y experimentada lengua, se sentía mucho mejor a que te chuparan el pene,
eran como caricias húmedas, su lengua se metió más y más y comenzó a penetrar
un poquito mi cavidad vaginal. Eso ya era algo que se sentía casi irreal. Pero
yo no podía soltarme.
—¿Te gusta Nicol?, solo déjate llevar y has lo que tu
cuerpo te pida hacer.
Comencé a gemir, como una mujer con calentura.
—Me gusta mucho Nelly, porfa sigue.
Muy obediente siguió, sorbiendo mis fluidos y besando mi
vagina. Después de un rato me aparté un poco de ella y la volví a besar, su
boca sabía extraño pero rico. Nuestros pechos se pegaron entre sí, y ella
restregó sus pequeños pezones rosados con los míos, también eso se sintió
genial. Fue mi turno de hacerle oral a ella y use todo mi conocimiento que me
dejó mi matrimonio, le daba más y más lamidas y Nelly estaba completamente
metida en su papel de puta gimiendo y con los ojos cerrados.
Me puse encima de ella en forma de un 69 y me senté en su
cara, pude sentir como mis labios vaginales se abrían más en esa posición con
las piernas abiertas. Después de un rato más y de restregar nuestros cuerpos
ambas logramos tener un orgasmo demoledor. Incluso Nelly sacó un poquito de
líquido de su vagina depilada.
Me acosté junto a ella y nos recuperamos con la
respiración entrecortada.
Nelly volteó y me beso en la frente.
—Te he visto muy tensa en estos días, pensé que quizá
algo así podía relajarte un poco y demostrarte que el placer femenino no es tan
malo como piensas, hazlo y veras como los clientes aumentaran, además... los
hombres adoran a las lesbianas.
Nelly tenía razón, esa noche gané más confianza en mí
misma y solo por dejarme llevar y aunque me avergüence admitirlo, esa noche fue
la primera vez en realidad en la que realmente disfrute tener una vagina. Ambas
dormimos juntas desnudas con la puerta cerrada con llave.
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