domingo, 23 de febrero de 2025

Es lo que un hombre hace (7)

 

Capítulo 7: El apartamento de Neil.

Pasaron varias semanas y algunos clientes más, aún sin nada sexual más que algunos piropos y manoseos. Comenzaba a preguntarme que quizás las chicas estaban catalogadas por paquetes y si querías tener la oportunidad de tener relaciones sexuales con una tenías que pagar más cantidad de dinero. Mala mi suerte que mi primer día tuve que lidiar con esa mierda.

Un día dentro del Aphrodite llegó Dora, junto con otras 3 chicas detrás de ella, como de costumbre abrió la puerta sin avisar. Yo estaba en topless y Nelly se estaba maquillando, a esta altura y después de casi dos meses trabajando había llegado a acostumbrarme a la presencia de Neil y que no me molestará en tener que cubrirme para cambiarme, incluso ya nos intercambiábamos la ropa.

Con su acostumbrado cigarrillo Dora nos dijo:

—Muy bien muchachas, el día de mañana tenemos un pedido especial de unos clientes, tendremos que salir de la ciudad, así que acomoden sus asuntos porque pasado mañana se van 2 días fuera.

Los ojos se me hicieron como platos y me cubrí rápido con una blusa suelta que tenía. Las chicas de detrás hablaban entre sí.

—Espere no puede decirnos que tenemos que salir de un día para otro, así como así, ¿qué tal si tenemos compromisos? —le reclamé a Dora.

Ella solo me miró con cara de hastío y se acomodó las gafas de secretaria.

—Nelly, nunca me dijiste que tu amiga era una pinche perra chillona.

—Si, se queja un buen, no le haga caso está chiquita y no le sabe.

 Nelly me guiño un ojo y yo ya no le alegue a Dora.

—Bueno, su avión a Cancún sale pasado mañana a las cinco de la mañana así que tomen todas sus cosas que necesiten y lleguen aquí a las tres am para que las lleven al aeropuerto.

Dora y las otras chicas se alejaron y se despidieron con un saludito.

Cerramos la puerta y mire a Nelly.

—Se lo que dirás Nicol, pero tengo las manos atadas, no tenemos un horario fijo y papi decide por nosotras, mejor hazte a la idea.

Ya no quise saber más, así que solo me quedé platicando de cosas tontas con Nelly hasta que le llegó un cliente y a mi otro. Igualmente, solo fue una cena con los padres, el sujeto que me contrato me contó que era gay y solo lo hacía para aparentar ante su familia. Debo decir que no estuvo mal su compañía, y me ayudó a tener tiempo de pensar en una excusa para Lupe.

Al llegar a casa me encontré con ella y le dije que no estaría disponible en los siguientes 4 días, ya que me había surgido un trabajo temporal en la sede de Cancún de mi empresa y tenía que asistir para arreglar un problema con los equipos. Ella se mostró comprensiva y me dijo que no había problema, saqué varios billetes de mil de mi bolsillo y se los tendí. Ahora el dinero ya no era problema.

Me fui a dormir y al despertar le quité mi cadena a mi closet y comencé a empacar en una maleta vieja que tenía guardada por ahí. La mayoría de las cosas que guarde era ropa ligera y trajes de baño, pero tal vez le pediría a Nelly comprar algo allá. Preparé más cosas para el viaje y bajé con mis hijos a darles de desayunar. Alex me platicó de lo que veía en su escuela y mis dos niñas se peleaban por un juguete que les había dado hace unas semanas, las separé y les di una plática sobre compartir. 

Los lleve a la escuela y ellos me dieron un abrazo y un beso mientras se despedían de mí.

Regresé a casa y le llamé a Neil par a ponernos de acuerdo.

—Socio, estoy listo ¿Puedo ir a tu casa?

—Seguro colega, cáele —me respondió Neil.

Me envió la ubicación por WhatsApp y me dirigí hasta su casa. Vivía a unos quince minutos del Aphrodite en un complejo de departamentos medianamente lujosos en una buena zona de la ciudad.  

Metí mi carro y me dirigí al edificio que me dijo Neil. Me subí por unas escaleras elegantes y llegué a un pequeño elevador, subí al tercer piso y llegué a un pasillo corto, dónde estaba el apartamento D-7 el de Neil. Toque la puerta y me recibió con un abrazo y una bienvenida.

Entré con mi maleta en mano.

—Qué bueno que llegaste colega estaba a punto de hacer de comer.

El piso de Neil era muy bonito, tenía sillones de cuero negro que parecían muy cómodos, un pequeño candelabro. Una mesa de vidrio, una televisión de unas 70 pulgadas y un PlayStation 5.

—A la verga, tienes un buen lugar montado aquí amigo.

—Y deberías de ver mi cuenta del banco —dijo riendo.

—¿Todo esto viene del Aphrodite?

—En su mayor parte sí.

—Vaya.

—No te apures, pronto te podrás costear esto y más, además tienes que pensar en tus hijos.

—Créeme, no hago nada más que pensar en ellos.

Nos pasamos el día juntos viendo la televisión y comiendo hamburguesas que Neil preparó. Tomamos cerveza y de nuestras vidas. Me contó cómo es que lo habían encarcelado por haber extorsionado a un hombre que le debía dinero de cocaína y como encontró la paz con el estudio y la religión budista.

—Eres un ídolo viejo.

—No lo soy, soy un simple prostituto que tomó muy malas decisiones en su vida, no hay nada loable en mí.

—No digas eso amigo, pudiste haber tomado malas decisiones y hacer cosas malas pero lo que cuenta ahora es quién eres en realidad y lo que haces ahora.

—Puede que estés en lo correcto —parecía desanimado y le dio un sorbo a su cerveza.

—Además no le hiciste nada malo a nadie inocente, amenazas te a drogadictos e hijos la gran puta.

—Eso sí, nunca me metí con nadie que me debiera dinero o que no anduviera en malos pasos.

—Bueno se podría decir que aún andamos en malos pasos por nuestro oficio, pero por lo menos no le hacemos dando a nadie.

—De eso estoy seguro, a papi no le gusta meterse con narcos y cabrones indeseables, q veces creo que él tiene más poder que muchos de ellos.

—Es lo raro, no se ven cosas muy turbulentas en nuestro trabajo.

—No muchas cosas, solo algunas veces me han ofrecido droga, pero lo rechazo, me cuesta mucho volver a pensar en meterme nada que me haga daño.

—¿Es eso algo budista?

—Eso creo, no estoy muy seguro de en qué creer últimamente.

—¿Has pensado que vas a hacer cuando juntes más dinero Neil?

—Seguir como psicólogo, pero con mi propio consultorio, y algún negocio que se me ocurra, no creo que necesite invertir demasiado para lo primero.

—Tal vez se nos ocurra algún negocio.

A Neil se le iluminaron los ojos.

—¿Serias mi socio?

—Claro, sé que tu podrías guardar mejor mi dinero que yo mismo —me atragante un poco de la risa.

—Nah, huiría a las Bahamas —confesó.

—Ni las tropas wey.

—La neta no.

Nos quedamos un rato más en silencio y regresó de los comerciales la película que veíamos.

—Sabes Neil, me duele un poco no poder estar tanto con mis hijos, la mitad del día están en la escuela, la otra mitad tengo que arreglar cosas del Only, en la noche duermen y yo tengo que irme a trabajar contigo.

—Es duro colega, pero mira el fin no el camino, si quieres disfrutar del camino tienes que apuntar a tu meta final, como dijo el filósofo Zizek.

—No lo había pensado de esa forma amigo.

—Tienes suerte de tenerme cerca viejo, además pronto papi te dará horarios fijos y contratos como este del viaje, este mes pasado solo fue tu periodo de prueba para ver si aguantabas.

—Mierda, espero que, si me dé días libres, quiero pasar tiempo con mis niños.

—Eso espero también.

Seguimos viendo la película y le dije a Neil:

—¿Neil, cuando fue que te acostumbraste a tener sexo con hombres?

Neil me miró volteándose lentamente y dijo:

—Al principio lo odiaba, sabes haber pasado años con cualquier chica drogadicta que yo quisiera tronarme, a estar en completo celibato por años en la cárcel y luego tener que prostituirme.

Lo mire con preocupación.

—No fue fácil Pedro.

—Lo lamento Neil.

—Nada de eso, esa crisis ya fue superada.

—¿Cómo?

—Aceptación de la situación actual.

—¿Así de fácil?

—Suena fácil pero no lo es, es algo difícil de lograr, acepté en su momento que mi poder me hacía aprovecharme de chicas vulnerables, en la cárcel aprendí que puedo vivir sin sexo y puedo construir escalones en mi vida por así decirlo y en este trabajo aprendí a poder disfrutar por primera vez —explicó Neil con melancolía.

—¿Espera, quieres decir que disfrutas este trabajo?

—Algo así, aprendí a aceptarme a mí mismo, no tener miedo y buscar lo que quiero.

—¿Y que sería eso? —inquirí.

—Que me gusta tener sexo con hombres, al principio me sentía sucia, usada, violada como tú, pero el descubrir un mundo nuevo de posibilidades y placer lo cambió todo.

—¿Y terminaste agarrándole gusto a los hombres?

—Le agarre gustó al sexo como mujer, es lo diferente, le agarre gusto a ser mujer.

—¿En serio?

—Claro, me es más cómodo y natural ante mi alma.

—¿Crees que entonces seas gay?

—Creo más bien que soy mujer, con todo lo que eso conlleva.

—Rayos viejo no tenía idea.

—¿Y aún te agradaba ser hombre?

—En realidad no mucho, mi cuerpo no es el mejor, mi sex appeal tampoco y no me siento cómodo del todo.

—¿Entonces por qué no te quedas como mujer?

—En realidad no lo sé, casi todo mi tiempo me lo paso de mujer de por sí, excepto cuando salgo a lugares peligrosos como el trabajo.

—¿Y en casa eres mujer?

—Casi siempre, hoy no por tu visita y no quería incomodarte.

—No me incómoda para nada amigo, eres mi compañero y me gusta que te sientas bien contigo mismo o misma, lo que prefieras.

—En realidad ser mujer me gusta más, no hay necesidad de estar cambiando si no hay en realidad nadie que me juzgue.

—Pues por mí no hay problema.

—Me agrada oír eso, creo que ya no tomaré tanto las pastillas para ser hombre.

—Lo que te funcione mejor amigo.

Neil volteo conmigo y me dio un abrazo. Estaba llorado y muy sonrojado, yo al principio me quedé tieso y no reaccione, pero poco a poco le devolví el abrazo y le dije palabras motivacionales.

Neil me agradeció y se paró, dirigiéndose al baño. Tardo unos 5 minutos y volvió ahora como Nelly.

—Creo que ahora no me avergonzaré de ser quien soy.

—Me alegra mucho Nelly.

Todo el resto del día nos la pasamos así, conviviendo como un hombre y su amiga. Nelly ahora se comportaba con más soltura y naturalidad.  Nos reíamos más y le decía cosas que tal vez a Neil no le habría podido decir sobre mi esposa.

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